como escuchar a los niños

Cómo escuchar a los niños/as

Presta toda tu atención.

Minimiza las distracciones.

Sé un oyente activo: Haz preguntas, aclara situaciones, refiérete a algo que te dijo ayer, responde, mira al niño/a… recuerda los nombres de sus amigos y de sus animalitos favoritos. El se sentirá importante porque le escuchas con atención y recuerdas las cosas que le preocupan.

 

Qué escuchar:

Escucha el núcleo central de la historia. Los niños/as son muy prolíficos en detalles y a veces, se van por las ramas. No te dejes distraer fácilmente. ¿Qué está intentando decirte exactamente?

No pienses que has de arreglar las cosas. Un buen oyente se abstiene de hacer sugerencias, dar consejos o resolver problemas porque, en este clima de enjuiciamiento, no se pueden expresar los sentimientos o compartir los detalles más relevantes de una cuestión. Además, privas al niño/a de la oportunidad de idear su propia solución. A menudo, el niño/a no está pidiendo tanto una solución como comunicando una experiencia y sus emociones respecto a ella.

Atiende y responde a los sentimientos. Un buen oyente no sólo está atento a las palabras, sino que busca comprender los sentimientos que expresan. Responde a los sentimientos, así como a la historia que oyes. Si  el niño/a es pequeñito, será preciso ayudarle a encontrar las palabras para describir lo que siente. “Parece como si estuvieras enfadado porque no conseguiste jugar. Te sientes triste, ¿no?”.

Acepta los sentimientos negativos del niño/a. Son legítimos y tiene derecho a experimentar sus propias emociones. Nunca se debe castigar por sus sentimientos, sino por una expresión inadecuada de los mismos mediante ciertos comportamientos.

 

Los niños/as se comunican de una manera directa y llana, no transmiten mensajes ambiguos. Y es así como los adultos debemos comunicarnos con ellos, siendo breves y claros, porque “lo que se dice es”. Con los niños/as debemos comunicarnos más a través de la acción, con los hechos más que con las ideas cuando son pequeños, para conseguir calidad en nuestra comunicación con ellos, confianza y comprensión. A medida que se van haciendo mayores, se van invirtiendo los términos y pasamos de la acción a las palabras, a las ideas y no tanto a los hechos.

 

Comunicarse no es hablar por hablar, ni dedicar tiempo sólo para hablar. Comunicarse es algo más que hablar, es sentir, es compartir silencios, emociones, pensamientos, es respetar, es comprender…… Comunicarse significa que detrás de las palabras hay vida y sentimiento. Factores como los gestos, la expresión facial, el lugar, la cercanía, la hora…… influyen en la calidad de la comunicación. Una buena comunicación  pasa por tener más presente las necesidades de los demás que los derechos propios, de modo que surge un lenguaje sin reproches.

 

To Top

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de Cookies

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar