celos en la infancia

COMO SE MANIFIESTAN LOS CELOS EN LA INFANCIA

Desobediencia

Por naturaleza, el ser humano tiende a no obedecer, por ello la desobediencia es la respuesta natural del niño/a. No obstante, el niño/a celoso manifiesta una desobediencia llamativa cuya finalidad es fastidiar a los padres/madres para obtener así su atención, aunque sea a través de una reprimenda. Recuerda que lo que para ti es una reprimenda, para muchos niño/as es la única forma de atención que consiguen de sus padres/madres, por eso les hacen la vida imposible, para conseguir de ellos la atención que de otros modos más legítimos no obtienen.

 

Búsqueda de atención

Cuando se atiende al bebé es muy normal que el “príncipe destronado” revolotee a nuestro alrededor, incordie un poquito, interrumpa los cuidados que hay que dispensarle al chiquitín, se muestre alborotado, no es ni más ni menos que conductas que buscan la atención. No se trata de que tengamos un niño/a hiperactivo, solamente es un niño/a  que quiere llamar la atención y que cuanto más se le ignore más llamativas serán sus conductas. El fin es conseguir la atención de los padres/madres, recobrar de alguna forma, aunque sea ilusoria, el trono, el poder que nunca debieran haber perdido.

 

Retraimiento

El nacimiento de un hermano/a puede hacer que el niño/a se vuelva retraído, que su autoestima se vea dañada por el sentimiento de ser apartado de una situación familiar nueva, donde se ha dado cabida a un nuevo personaje en detrimento suyo. Los niño/as que se retraen con la llegada de un bebé a la casa, dejan de interactuar con los demás como lo hacían hasta entonces, inician más juegos en solitario y procuran salir menos de casa, se refugian en un mundo creado por ellos, en el que se sienten cómodos, seguros y protegidos, son niño/as que se muestran inseguros y temerosos y por eso acuden a su refugio interior.

 

Lloros

Los niño/as que sufren celos tienen más rabietas y lloran más, es la manera en que quieren obtener la atención de la mamá/ el papá. Es una estrategia sumamente eficaz y demoledora, no hay mamá/papá que no sucumba desesperada ante el “chillón” lloro de sus hijos/as, cayendo de este modo en la trampa tejida por ellos.  Pero ¡ojo!, que el lloro puede convertirse en el modo de comunicación prioritario del niño/a con sus padres/madres y quedarse instaurado como modo normal de comunicación entre ambos. Por lo tanto, no reforcéis el llanto como modo de comunicación, sino que debéis potenciar los momentos en los que vuestro hijo/a os solicite las cosas correctamente. No le enseñéis que puede conseguirlo todo cuando llora, sobre todo lo más importante para él/ella: vuestra dedicación exclusiva porque tenéis que consolar su malestar y su llanto, sino que existen otras maneras de que les prestéis atención y mediante las cuales podréis mantener un contacto más positivo, sin mediación de nervios, agitación y llanto por parte de ninguno.

 

Alteraciones del sueño y de la conducta alimentaria

El niño/a celoso puede mostrar  inapetencia y tener  pesadillas, terrores nocturnos, insomnio, etc., como una manifestación de su malestar. Es la forma en que el niño/a está dando salida a su preocupación, a esa vivencia nueva y extraña que no sabe muy bien cómo encajar.

 

Conductas de fastidio al nuevo hermano/a

Son frecuentes las conductas deliberadas de molestar al hermano/a pequeño/a para molestar también de este modo a los padres/madres, para llamar su atención. Son conductas negativas del tipo de dar empujoncitos al chiquitín o pellizcos, quitarle su muñequito preferido o el chupete o abrumándole con excesiva atención. No son conductas violentas ni agresivas, sino más bien pequeñas conductas negativas muy frecuentes, como pequeñas gotas de agua que acaban colmando el vaso de la paciencia de los padres/madres.

 

Agresividad

El niño/a celoso  puede ponerse irritable, insultar y pegar a su hermanito/a como manifestación de sus celos, todo con tal de llamar la atención de sus padres/madres. El modo de resolver el problema por parte de los padres/madres es de suma importancia. Se debe enseñar al niño/a a controlar esa agresividad hablándole sin reproches para no acrecentar el problema. Cuando los padres/madres resuelven los problemas entre hermanos de un modo agresivo, se incrementa la probabilidad de agresividad en general y con su hermano en particular. Los ambientes familiares tensos dan lugar a un mayor número de conductas agresivas por parte de los miembros.

 

Colaboración y obediencia

Así es como se manifiestan los celos en muchas ocasiones, mediante conductas de cuidado e interés hacia el hermanito/a. Los padres/madres expresan que su hijo/a quiere mucho a su hermanito, que le baña, que juega un montón con él….

 

Veamos porqué puede manifestarse este comportamiento:

  • Puede estar motivado para encubrir los celos delante de los padres/madres y los cuales sólo aparecerán a solas con el hermanito/a. Este comportamiento busca la atención de los padres/madres bajo la creencia de que se obtendrá por realizar conductas que ellos esperan de su hijo/a hacia el nuevo miembro familiar.
  • Puede estar motivado para compensar el sentimiento de culpa que le provocan los celos al niño/a. De este modo oculta sentimientos negativos que a veces tiene dificultad en reconocer.
  • Puede deberse a que el niño/a vive de un modo maduro e independiente la llegada de su hermanito, por lo tanto sería una conducta totalmente saludable y que habría que fomentar para que el niño/a incrementase la confianza en sí mismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Retomar comportamientos superados

Tal es el caso de volver a beber en biberón cuando ya lo hacen en vaso, querer otra vez el chupete, retornar al habla infantil, deseo de dormir en la cuna, o comer en la trona, solicitar que la mamá le dé de comer, que le coja en brazos, hacerse pis en la cama…..

Estas conductas regresivas responden a un proceso de imitación del pequeño/a que tiene por objeto reconquistar el afecto y la atención perdidos. Es una forma de ir a luchar al terreno del rival utilizando sus mismas armas.

 

Hay que dejar claro que queremos que el pequeño/a aprenda lo que él/ella sabe y no al revés. Manifestar que valoramos lo que hace el mayor y que queremos que el pequeño/a logre lo alcanzado por éste. Que disfrute su papel de mayor y se sienta valorado por ello, que no necesite recurrir a “convertirse” en pequeño para ser valorado y querido.

 

 

 

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