celos en la infancia

EL PRINCIPE DESTRONADO O COMO AFRONTAR LOS CELOS EN LA INFANCIA

Analicemos en detalle qué son los celos infantiles:

 

Los celos infantiles son una conducta evolutiva de carácter transitorio:

Inicialmente, los celos no son más que una de las tantas conductas evolutivas, por cuanto tienen un carácter transitorio. No obstante, los padres/madres/educadores/as, debemos ayudar al niño/a a superar la situación que está viviendo, porque aunque estos sentimientos sean normales, pueden generar una ansiedad considerable en el niño/a debido a su falta de madurez cognitiva y afectiva, la cual le impide entender qué sucede y cómo resolverlo, y aquello que en principio parece aceptable y transitorio, puede convertirse en inconveniente y permanente si no se aborda y se maneja con tacto. Es muy importante que los padres/madres/educadores/as afrontemos adecuadamente este problema de los celos infantiles e intentemos remediarlo antes de que evolucionen hacia estadios más complejos, donde dejen de ser una respuesta adaptativa transitoria para convertirse en una respuesta desadaptativa y permanente que se extienda a otros ámbitos de la vida, alterando en forma desmedida el funcionamiento cotidiano del niño/a.

 

Los celos infantiles suponen un período de estrés y sufrimiento:

La llegada de un nuevo bebé es vivida por el niño/a con desasosiego,

desesperanza e incluso, indefensión. El sufrimiento del niño/a ante el desplazamiento de la mirada hacia otro le hace comportarse y sentir de un modo diferente. Los celos emergen como consecuencia de la falta de atención ante las múltiples necesidades internas del niño/a, que sufre al ver que no se le atiende como antes y que ha perdido la exclusividad de la que disfrutaba antes. La mamá  y el papá no actúan con la rapidez que lo hacían antes y muchas veces tiene que esperar a que finalicen los cuidados al hermanito/a. Esta nueva situación tiene que asimilarla progresivamente; mientras tanto, no le queda otro remedio que padecer los accesos de celo.

 

Los celos surgen como respuesta a una nueva situación:

La llegada de un hermano/a supone una ruptura del equilibrio en el ambiente del niño/a. Este necesita adaptarse a la nueva situación para “crecer”, porque “crecer” no es sino enfrentarse a situaciones nuevas y ser capaz de asimilarlas. El nuevo equilibrio supone la elaboración del  conflicto, para el cual los padres/madres/educadores/a seremos la guía y el apoyo fundamental, mediante un paso evolutivo hacia delante aprendiendo a soportar, manejar y resolver con eficacia una situación desagradable que llevará al niño/a a acomodarse a su nuevo entorno.

 

Los celos infantiles alteran la dinámica familiar:

La inclusión de un nuevo miembro en la familia altera la estructura funcionamiento de la familia por el necesario reparto a que obliga. Durante el tiempo que transcurre hasta el nacimiento del nuevo hermanito/a, el primogénito recibe el cariño, cuidado y tolerancia de los padres. Una vez que nace el hermanito/a, la atención se reparte entre ambos hijos/as, pero sin que los padres se den cuenta de que se produce una transformación en la que el cuidado, cariño y tolerancia se transfieren sustancialmente al pequeño/a mientras que al mayor le empiezan a llover las prohibiciones, responsabilidades y exigencias. Se produce, por tanto, una variación en la calidad y cantidad afectiva que recibe el niño/a.

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