así es mi mundo

TENGO 3 AÑOS; ASÍ ES MI MUNDO, ASÍ ME RELACIONO, ASÍ PIENSO…

Los 3 años es una edad maravillosa, la primera revolución personal; podríamos decir que es como una pequeña primera adolescencia. En esta etapa del desarrollo evolutivo, el niño/a posee control motor, del lenguaje y de esfínteres, lo cual le hace sentirse como alguien autónomo e independiente.

 

A los 3 años se siente necesidad de explorar el mundo, los objetos y las personas, y la inteligencia crece a gran velocidad. El pensamiento está poblado de imágenes y juegos imaginativos, se centra en el presente y se considera que todo gira respecto a uno mismo/a. Está en la edad del “esto es mío” y de decir que “no”.

 

El niño/a de 3 años se ha independizado motrizmente, puede realizar por sí mismo/a la mayoría de las actividades cotidianas, puede comunicarse hablando y sin embargo, se siente frustrado/a porque no puede hacer todo lo que quiere. Siente la necesidad de probar hasta dónde puede llegar y como quisiera alcanzar más de lo que puede, le da rabia y se enfada, hace “rabietas” para conseguir lo que quiere. El niño/a experimenta un cambio interno necesario para afianzar su personalidad. Hay que interpretar su conducta de oposición y rabietas como: “dime qué puedo hacer, dime lo que todavía no soy capaz de hacer, márcame los límites que me hagan sentir hasta dónde puedo llegar…..”

Cuando se cede a los deseos del niño/a por una rabieta, se obliga al niño/a a descontrolarse cada vez más para conseguir sus propósitos. Es una buena etapa para que aprenda que se le puede decir no, aunque pida las cosas correctamente. Le costará aceptarlo, pero aprenderá y comprenderá que, incluso las personas que nos quieren pueden decirnos que no. Esto también le llevará a aprender a saber decir no: inicio de la asertividad.

 

A la vez que el niño/a obtiene avances, también se dan conductas que parecen contrarias, como los terrores nocturnos, las pesadillas, el despertarse por la noche y llorar. Necesita ayuda para superar sus miedos, su crisis. (Aplicar pautas de higiene del sueño y actuaciones ante los distintos trastornos del sueño).

 

El mundo es entendido a través de uno mismo/a, siendo incapaz de comprender el punto de vista de los otros.El niño/a no es egoísta sino egocéntrico/a, porque el egoísta si es capaz de ponerse en el lugar del otro y sin embargo no lo hace. Por lo tanto, el niño/a necesita que se le enseñe a relacionarse con los demás, sin agresividad y a disfrutar la convivencia con los otros, respetándoles y haciéndose respetar.

Cuando el niño/a se afana en decir mío, mío, hay que enseñarle cómo cada cosa tiene su dueño y que, cuando queramos algo,  tenemos que pedir permiso al dueño o que nos tienen que pedir permiso a nosotros y que la contestación puede ser un no. Por lo tanto, no se llama a un niño/a egoísta cuando quiere todo y no presta nada, hay que enseñarle a compartir partiendo de la base de que cada cosa tiene su dueño, que para poder compartir, primero hay que saber qué es nuestro y qué no es nuestro. Enseñarle cómo compartiendo uno disfruta más de los juegos… que sienta el placer de compartir y no comparta por obediencia o porque no le llamen egoísta.

 

Su pensamiento es “concreto”, es decir, que comprende lo que puede tocar, ver y experimentar; es “mágico”, cree que sus pensamientos pueden influir en los acontecimientos. No entiende los conceptos de hoy, mañana y ayer hasta los 4 años. A los 3 entiende que por la mañana hay cole y por la tarde vuelven los papás del trabajo, no comprende bien los fines de semana ni las vacaciones escolares como la Navidad. Atribuye sentimientos humanos a cosas inanimadas, como que le bordillo es malo si se tropiezan.

 

El niño/a de 3 años necesita: saber qué puede hacer, qué no puede hacer y qué consecuencias pueden derivarse de su comportamiento.

 

La necesidad psicológica en esta fase es establecer su autonomía y su sentido de persona diferenciada respecto a los demás.

Consejos:

  • Conviene reforzar esta necesidad autonómica los niños/as. Haz que se sienta responsable y enséñale pautas de autonomía: vestirse, lavarse, atarse los cordones, ayudar a poner la mesa….., que por otra parte, estará encantado de aprender pues lo quiere hacer todo solo/a.
  • Es contraproducente en esta fase no dejarle realizar pautas de autonomía porque tarda mucho tiempo y perdemos la paciencia. O reñirle porque catalogue todos los objetos como suyos, incluso los de sus hermanitos/as. Ni ser excesivamente severo cuando se niegue a algo. Esto no quiere decir que el pequeño/a haga todo lo que le apetezca, sino que debemos ser más sensibles y empáticos con las necesidades de esta fase e imponer límites de manera firme pero cordial.
  • En esta etapa del desarrollo intelectual son muy positivos los juegos manuales, el movimiento al son de una música, escuchar cuentos y canciones, concertar citas para hablar, donde se intercambien ideas, se escuche activamente, relacionarse con otros niños/as…..
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